declaración del director

Tres minutos es una historia de amor en la que existe un elemento fantástico que altera el ritmo del paso del tiempo.

Alex y Ana entran en un mundo en donde el tiempo fluye de manera diferente, ellos se mueven tan rápido que desde su punto de vista todo parece detenerse a su alrededor. Entonces tienen la sensación de poder observar a los demás como en una gran fotografía. Solo se tienen el uno al otro, y en esa soledad se desarrolla su historia de amor.

Si esta no fuese una película fantástica Alex y Ana nunca se hubiesen encontrado. El hubiese reprimido sus deseos hacia una niña, y ella, con el tiempo hubiese olvidado sus idilios adolescentes.

El hecho de que se encuentren en un tiempo paralelo hace que vean todo desde un nuevo punto de vista.

Muchos hemos tenido la fantasía de habitar un mundo en el que todo esta detenido pudiendo observar situaciones que en la vida cotidiana nos están vedadas. La intimidad de los otros, sus secretos, o esas cosas que nosotros mismos no desearíamos saber. No existiría ningún tipo de filtro. Todo estaría ahí, expuesto para nosotros.

El hecho tratarse de una película de género fantástico nos permite modificar el orden y la lógica habitual, dándonos la posibilidad de contar una historia de amor dentro de una estructura de relato sencillo, y hablar sin pretensiones de un tema tan complejo como el tiempo. Pero siempre de una forma metafórica e indirecta. Como en los cuentos infantiles.

Creo que el género es ideal para que los personajes tengan que ir descubriendo poco a poco cuales son las leyes que rigen ese extraño universo que habitan. Eso los hace tener la actitud infantil del que está descubriendo y no deja de fascinarse, angustiarse o enfrentar a lo desconocido.